«Eres suficiente. No cuando lo hayas logrado. No cuando otros te lo digan. Ahora, exactamente como eres en este momento.»
Reflexión
¿Qué condición te has puesto a ti mismo/a para merecer amor o descanso? ¿Quién puso esa condición?
Para profundizar
Hay una ternura que Carl Rogers puso en el centro de su trabajo: la aceptación positiva incondicional. Es la experiencia de ser recibido tal cual uno es, sin tener que pasar antes por ningún examen. Rogers observó que cuando alguien crece sintiendo que el cariño llega solo si rinde, si se porta bien o si no molesta, aprende a quererse de manera condicionada. Llamó a eso "condiciones de valía".
Lo curioso es lo silenciosas que son. Casi nunca suenan como una orden; suenan a sentido común. Te sentás un domingo a la tarde con el mate, por fin sin nada urgente, y aparece un runrún: "No deberías estar así, con todo lo que tenés pendiente". Nadie lo dijo en voz alta, pero esa voz tiene una historia, y en algún momento la escuchaste de alguien más. Notar eso ya es un alivio: lo que parecía tu forma de ser resulta ser algo aprendido, y lo aprendido puede ir aflojándose.
Rogers escribió una de sus ideas más conocidas sobre esto: la curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar. Aceptarse no es resignarse ni dejar de crecer. Es dejar de crecer a la fuerza, desde el miedo a no alcanzar, y empezar a hacerlo desde la confianza en que hay en vos una tendencia natural hacia lo vivo, hacia lo que te hace bien. Una planta no florece mejor porque la reten.
Hoy podés mirar tu día con esa curiosidad: no para corregirte, sino para descubrir dónde ya te tratás con la calidez con que tratarías a alguien que querés. Probablemente haya más lugares de los que imaginás.
Práctica del día
Cada mensaje trae una práctica breve para el día. Les llega a quienes se suscriben, cada mañana y gratis.
Suscribirme gratis