«Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio. En ese espacio reside tu poder de elegir. En esa elección está tu crecimiento y tu libertad.»
Viktor Frankl
Reflexión
¿En qué situación de tu vida estás reaccionando automáticamente, sin habitar ese espacio de elección?
Para profundizar
Esta frase se le atribuye a Frankl, aunque no hay registro de que la haya escrito así. Lo que sí es suyo, y aparece en El hombre en busca de sentido, es la convicción de que a una persona se le puede quitar casi todo menos la última de las libertades humanas: elegir su actitud ante lo que le toca vivir. Ahí está la semilla de la idea, y es una invitación luminosa: incluso cuando no controlamos lo que pasa, queda un pequeño territorio que sigue siendo nuestro.
Desde la logoterapia, ese espacio no es frialdad ni puro autocontrol. Es el lugar donde puede aparecer el sentido. Cuando nos detenemos, dejamos de responder solo desde el hábito, el miedo o una herida vieja, y podemos preguntarnos qué valor queremos honrar en este momento. Jung decía, en otras palabras, que aquello que no vemos termina manejándonos; el espacio es donde empezamos a ver.
Imaginá una mañana cualquiera: alguien te contesta con un mensaje seco y sentís que el pecho se cierra. Antes de saber qué pensaste, ya escribiste algo filoso. Hubo un hueco diminuto entre el mensaje y tu dedo. A veces, en ese hueco, cabe darte cuenta de que dormiste poco, de que quizás la otra persona también viene cargada, y de que podés responder desde quien querés ser y no desde el reflejo.
Ese espacio se va ensanchando con los días, y no tiene que ser perfecto. Habrá momentos en que reaccionemos igual, y también ahí hay lugar para la ternura: la libertad crece más con amabilidad hacia uno mismo que con exigencia. Cada vez que lo notás, aunque sea un rato después, ya estás agrandando ese hueco donde vive tu libertad.
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