Mensaje 🕊️ Paz

«Hoy no tenés que rendir para valer. Hay una parte tuya que sabe jugar: la que se queda mirando una nube, tararea sin darse cuenta, inventa un atajo solo por curiosidad. No es un lujo de la infancia: ahí mismo late lo más creativo y más vivo de vos.»

Reflexión

¿Qué hacías de chico o de chica solo porque te daba alegría, sin que sirviera para nada? ¿Qué quedó de eso esperándote?

Para profundizar

El pediatra y psicoanalista Donald Winnicott sostenía que el jugar no es un pasatiempo de la infancia, sino una de las formas más profundas de sentirnos vivos. El juego ocurre en un espacio intermedio, entre lo que imaginamos y lo que el mundo nos ofrece, donde nada está en juego y por eso todo se vuelve posible.

Con los años, muchos aprendemos a justificar cada minuto: si no sirve, si no rinde, si no se puede mostrar, mejor no hacerlo. Winnicott advertía que, cuando la vida se vuelve pura adaptación a lo que se espera de nosotros, aparece una sensación sorda de irrealidad, la de estar cumpliendo sin estar del todo presentes. No es un defecto personal. Es lo que sucede cuando la espontaneidad pasa demasiado tiempo sin salir.

Pensá en alguien que cocina tarareando, que le pone voz graciosa al perro o que dibuja en los márgenes de una libreta mientras escucha una llamada. Eso no es distracción: es el verdadero self asomándose un poquito. Son gestos chiquitos, pero devuelven la sensación de que esta vida es nuestra y no solo una lista de tareas pendientes.

Jugar no requiere talento ni horas libres. Pide, apenas, un permiso. Y ese permiso es un acto de ternura hacia vos: recordarte que no hace falta ganártelo todo. Hoy, un rato de juego puede ser la manera más sencilla de volver a casa.

Práctica del día

Cada mensaje trae una práctica breve para el día. Les llega a quienes se suscriben, cada mañana y gratis.

Suscribirme gratis
Marco psicológico: Winnicott — el jugar y el verdadero self
Read in English

¿Te gustaría recibir un mensaje reconfortante todos los días?

Llega cada mañana por email o WhatsApp. Es gratis y te das de baja con un clic.

Suscribirme gratis