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Suscribirme gratis¿Qué cosa buena está conviviendo hoy con lo que te pesa, esperando nada más que la mires?
Jung hablaba de la tensión de los opuestos: la psique no madura cuando elimina uno de los polos, sino cuando aprende a sostener los dos sin romperse. Sin embargo, solemos pensar en «o… o»: o estoy bien o estoy mal, o agradezco o me quejo, o soy fuerte o estoy cansada. Esa lógica binaria nos obliga a negar una parte de lo que sentimos, y lo que se niega no desaparece: se vuelve más ruidoso.
La Terapia de Aceptación y Compromiso ofrece un gesto pequeño y poderoso: cambiar el «pero» por una «y». Si decís «estoy cansado, pero agradecido», el «pero» borra la primera mitad, como si el cansancio no mereciera existir. Si decís «estoy cansado y agradecido», las dos cosas quedan en pie y tienen el mismo derecho de estar. No es un truco de lenguaje: es una forma de hacerle lugar a la experiencia completa, tal como es.
Imaginá a Martín, que llega a este viernes con una semana pesada y un trámite que no se resolvió. Si cree que su ánimo tiene que ser uno solo, quizás ni registre que la vecina le dejó limones del patio en la puerta. Pero si admite que puede estar agobiado y, a la vez, tocado por ese gesto, los limones entran en su día. No resolvieron el trámite, pero le devolvieron algo de ternura.
La gratitud que no niega lo difícil es más honesta y, por eso mismo, más firme. No te pide que estés feliz por obligación; te invita a ensanchar la mirada lo justo para que entre también lo bueno. Hoy, quizás, ese ensanchamiento sea lo único que haga falta.
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